La nueva normativa bancaria provocará la “mortalidad empresarial”

El presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI), Emilio Ontiveros, ha alertado de que la nueva normativa financiera del Gobierno activa el riesgo de dificultar todavía más el acceso al crédito en España. Según ha señalado, las exigencias deberían llegar cuando se normalice la concesión de créditos a familias y empresas.

En este sentido, ha advertido de que “exigir demasiado en un momento como el actual, en el que el crédito decrece en una economía altamente endeudada como la española, da el resultado de la mortalidad empresarial”.

En su opinión, la consecuencia de adelantar en España una regulación estricta como es Basilea III es que las entidades tendrán “menos incentivos para seguir prestando, y si no hay crédito no hay crecimiento, y sin crecimiento no se crea empleo”, y sin empleo no hay recuperación.

Más papistas que el papa

“Tratando de transmitir que somos más papistas que el papa, estamos inhibiendo la actividad crediticia en uno de los países con más necesidad de financiación“, ha resumido, a la vez que ha criticado que exigiendo más a las cajas que a los bancos se crea un agravio comparativo.

Respecto a la imagen exterior de España, considera que el problema del país no es la deuda pública, porque es significativamente más baja que la media de Europa, pero sí cree que el país tiene una deuda privada más elevada que la media y los mercados temen que ésta acabe siendo asumida por el Estado.

En todo caso, ha augurado que “el empacho de la economía española va a ser de digestión más lenta” que en su entorno, y el PIB español va a crecer en 2011 la mitad de lo que dice el Gobierno (1,3%), en línea con las previsiones internacionales (ente el 0,5% y el 0,8%).

Fuente: elEconomista.es

Con todo, Ontiveros se ha mostrado esperanzado respecto al futuro, aunque “constata que lo peor ha pasado no equivale a pensar que lo mejor está a la vuelta de la esquina”.

Sobre la Eurozona, ha aseverado que sólo hay una forma de que tranquilice a los mercados: que evolucione hacia el modelo de EEUU con la “cesión de la soberanía fiscal” a la Unión Europea, lo que implica poder presupuestario comunitario por encima de los países miembros.