La banca pone el cartel de “Se vende” a 3.000 millones en créditos morosos

Se ha formado la tormenta perfecta. La banca necesita liquidez o, como mínimo, aliviar sus balances de malos créditos. Y las empresas especializadas en recobro vuelven a interesarse por el mercado español. Resultado: una decena de entidades, fundamentalmente bancos nacionales deseosos de soltar morosos y extranjeros reduciendo exposición a España, han puesto el cartel de venta a casi 3.000 millones de euros en créditos. Detrás hay, al menos, 450.000 operaciones impagadas de clientes, en su mayoría, asociadas a créditos al consumo.

“Se está generando más movimiento que en todo el pasado año y habrá más porque hay fondos de inversión buscando carteras”, revela Luis Salvatierra, director general de Intrum Justitia Ibérica, que actualmente analiza tres para, eventualmente, pujar por ellas. A la Asociación Nacional de Entidades de Gestión de Cobro (Angeco) han llamado fondos, sobre todo americanos y británicos, que quieren comprar y buscan aliarse con alguna de sus firmas asociadas para que se ocupen del recobro de los créditos impagados.

Vender carteras de créditos morosos a un tercero es algo muy extendido en el mundo anglosajón, pero la práctica no recaló en España de manera significativa hasta 2008 y la aprovecharon entidades como BBVA, Santander, Bankinter, Caja España o Caja Madrid. “En 2008, las entidades financieras no tenían el nivel de urgencia que tienen hoy de hacer spin-off de los balances, y además, como no había experiencia, los que compraron salieron algo escarmentados porque pronto se hizo muy patente la crisis y la recuperación de créditos fue inferior a lo esperado”, relata el gerente de Angeco, José María de Gregorio.

Y es que se venden créditos problemáticos, que acumulan meses o años de impagos. Su precio se fija con fuertes descuentos sobre el valor de la financiación incobrada. “Se ha llegado a pagar el 7-8% (del valor de los créditos impagados), cuando la posibilidad de recobro era menor y debía haberse pagado el 2-4%”, reflexiona el director de Iuris Justitia, Ignacio Górgolas, especialista en gestión de cobros y tasar carteras, aunque no las compra.

Muy buena parte de lo que recuperen por encima del precio pagado es ganancia. El ingreso no le renta a la banca, pero sí la desinversión porque recuperan las provisiones hechas para cubrir el crédito –normalmente del 100% de su valor– y se ahorra el coste del recobro.

Ahorra costes

Con la mala experiencia de 2008, el mercado se secó. “En 2009 y 2010, las operaciones se contaron con los dedos de las manos y sobraban dedos”, recuerda el gerente de Angeco. El año pasado se abrieron unas 14 ofertas y cuajaron la mitad. Entre ellas, la venta a Hipoges Iberia y un fondo chino de una cartera de BBVA, otra de Citibank a la noruega Aktiv Kapital, una operación de Finamadrid y la venta por parte del Santander de una cartera y su filial de recobro Reintegra.

El panorama cambia porque la morosidad ha escalado a más de 112.400 millones de euros que devoran provisiones a un ritmo frenético. Y es que el Banco de España exige desde final de 2010 que cualquier impago se dote al 100% del valor del crédito de consumo en un año (antes, en seis). El cambio regulatorio precipita las ventas de hoy.

Según Angeco, las entidades sacan sobre todo “la deuda más complicada y vencida hace tiempo”, mientras que tienen equipos intentando recobrar los impagos recientes, que son los más fáciles de recuperar. Lo curioso es que, aun siendo las cajas las más apuradas, su oferta es testimonial. “Hay mucho ruido en el mercado sobre la especial necesidad de las cajas en la venta de activos NPL (morosos)”, relata Juan Carlos González, director general de Aktiv Kapital, que analiza ocho transacciones. “Distintos grupos” de cajas sí han sondeado el interés por comprar de firmas como Aktiv, pero según su ejecutivo “sólo hemos visto una oferta real en venta”. “Nuestra sensación es que están contactando con fondos de inversión o inversores no presentes en nuestro país, con el fin de cerrar grandes transacciones y a un precio que probablemente no llegaremos los inversores ya establecidos”, reflexiona.

La caja sería la única que se ha atrevido a incorporar inmobiliario, el resto es crédito sin garantías. Junto a los fondos citados, otros que miran carteras son Apollo Investment, Carval Investors o Cerberus. Suelen participar varios interesados y adjudicarse en pujas, que se resuelven en promedio de tres a seis meses.

Fuente: La Gaceta