España se asoma al abismo con una deuda pública que rompe la barrera del 80% del PIB

La bola de nieve en que se ha convertido el endeudamiento público crece y crece. Hasta el extremo de que los últimos datos del Banco de España reflejan que, por primera vez, la deuda del conjunto de las administraciones públicas supera el 80% del Producto Interior Bruto (PIB) en un contexto de enormes tensiones financieras que elevan los costes de financiación.

En concreto, asciende ya a 863.826 millones de euros, lo que representa el 81% del PIB, la tasa más elevada jamás alcanzada por la economía española. Detrás de esta evolución está la barra libre de liquidez que ha instrumentado el Banco Central Europeo (BCE), y que permite a los gobiernos endeudarse casi sin límites aunque sea pagando tipos de interés estratosféricos (letras a tres meses por encima del 5%). y que fue ampliada ayer a un plazo máximo de tres años.

En España hasta el momento el mayor nivel de deuda pública se alcanzó en 1998, cuando el conjunto de los pasivos en circulación -las emisiones que hacen las distintas administraciones públicas para financiarse- alcanzó el 80,3% del PIB. La diferencia actual con aquella situación radica en que el nacimiento del euro provocó una caída brutal de los tipos de interés, pero ahora lo que está en peligro es la propia supervivencia del euro, presionado por la desconfianza general de los mercados sobre la viabilidad de la unión monetaria. Y todo en un contexto de práctica recesión, que en el caso de España es ya un hecho, lo cual sólo añade tensiones.

Desde el nacimiento del euro y hasta 2007, el nivel de deuda no dejó de bajar en coherencia con el largo periodo de expansión económica que llenó las arcas de Hacienda;  pero, a partir de la crisis, el endeudamiento público ha crecido prácticamente en vertical para cubrir los abultados déficits presupuestarios. Hasta el punto de que entre el segundo trimestre del año 2008 y el mismo periodo de 2011 -últimos datos publicados por el banco central- el sector público se ha endeudado en nada menos que 362.354 millones de euros. O lo que es lo mismo, por encima de 120.000 millones de euros cada año, unos 10.000 millones al mes. O algo más de 27 millones de euros cada día durante los últimos  tres años.

Las ventajas del Estado

En un contexto de restricción del crédito para familias y empresas, el único agente económico que ha podido endeudarse acudiendo a los mercados es el sector público, lo que se revela en el intenso crecimiento de los pasivos en circulación. Y la fuente de esa liquidez no es otra que el BCE, convertido de hecho (aunque no de derecho) en prestamista de última instancia, toda vez que los mercados interbancarios continúan cerrados por la desconfianza mutua de los bancos. Algo que está detrás de la intensificación de la crisis.

El BCE, además, continúa comprando deuda pública (unos 200.000 millones de euros) en los mercados secundarios, lo que supone un estímulo para que los gobiernos continúen haciendo emisiones a buen ritmo aunque sea pagando extratipos. El paso siguiente es la ‘mutualización’ de las deudas mediante el lanzamiento de eurobonos o la compra masiva de deuda en el mercado primario, pero Alemania mantiene su oposición radical a ambas propuestas -no reclamadas por Rajoy en su discurso de ayer- hasta que no hayan sido reformados los Tratados de la UE.

La aceleración del endeudamiento público -al que hay que sumar la deuda privada, una de las más altas del mundo-, explica las fuertes presiones sobre la deuda pública española, muy dependiente del ahorro externo para financiarla. Según las Cuentas Financieras, el 38% de la deuda en términos de Protocolo de Déficit Excesivo está en manos de no residentes, que en los últimos trimestres se han deshecho de parte de sus posiciones en España.

No toda la deuda pública española, sin embargo, computa a efectos de Eurostat, la oficina estadística de la UE, lo que explica que tradicionalmente se manejen otras cifras. Según el Protocolo de Déficit Excesivo (el antiguo criterio de Maastricht) al acabar el segundo trimestre de este año el endeudamiento representaba el 65,9% del PIB, muy cerca ya de su máximo histórico alcanzado en 1996, cuando la relación deuda/PIB llegó el 67,4%.

Cómo camuflar déficit

Lo relevante en términos económicos, sin embargo, son los pasivos financieros, toda vez que recogen todas las obligaciones de pago de las administraciones públicas, mientras que en términos de Eurostat se eliminan determinadas partidas que, en todo caso, hay que pagar a los acreedores. La mayoría de ellas vinculadas a la adquisición de activos financieros, que con el paso del tiempo se ha convertido en un atajo para realizar gasto sin que contabilice a efectos de deuda pública.

La adquisición de activos financieros nació como un instrumento destinado en teoría a inyectar capital en los entes públicos (inversiones), pero en realidad camuflan gasto corriente del sector público. Con el paso del tiempo, la diferencia entre uno y otro instrumento de medición de la deuda pública se ha ido ensanchando, y hoy el endeudamiento real es superior en 161.000 millones de euros al que de forma habitual se utiliza en el debate económico. La deuda pública equivale al 81% del PIB, aunque en términos de Eurostat se hable del 65,9% (sólo del sector público).

Este elevado endeudamiento -aunque sea inferior a la media de la UE- justifica la importancia de reducir los diferenciales de tipos de interés con Alemania. Según las cifras que maneja el eurodiputado del Partido Popular y vicepresidente de la Comisión de Economía del Parlamento Europeo, José Manuel García Margallo, en caso de consolidarse durante el año 2012 una prima de riesgo con Alemania en el entorno de los 400 puntos básicos, muy cerca de los niveles de ayer, el coste de financiación adicional para el Tesoro será de unos 6.000 millones de euros, toda vez que el año próximo habrá que financiar -sólo el Estado- unos 150.000 millones de euros. Algo más de 110.000 corresponden a operaciones de refinanciación y unos 40.000 millones al déficit público previsto. Cada punto porcentual de prima de riesgosupone, por lo tanto, unos 1.500 millones de euros de gasto adicional.

El objetivo estratégico para España en el Consejo Europeo de este viernes pasa, por lo tanto, en lograr que se estabilicen los mercados para abaratar loscostes de financiación de la deuda, lo que exigiría, por un lado, mayor participación del BCE en la compra de deuda pública y, por otro, adelantar la operatividad del Mecanismo de rescate que ha creado la Unión Europea al año 2012. En su opinión, lo paradójico es que España, que participa en el rescate de Grecia o Portugal está pagando ahora tipos de interés más elevados que los países rescatados, lo cual es un “evidente contrasentido”.

Fuente: ElConfidencial.com