El juez valora el agujero de Clesa en más de 800 millones

El Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid ha dictado el auto del concurso voluntario de acreedores de Clesa, filial láctea de Nueva Rumasa. Según el documento, “se deduce que el pasivo inicial asciende a 1.112.363.077,30 euros y el activo inicial a 304.764.109,77 euros”. De esta forma, el desfase entre activo y pasivo se situaría por encima de 807 millones de euros.

Desde la compañía no han querido hacer comentarios, aunque sí reiteran que esta cifra de deuda “no es real” dado que “en muchas ocasiones está duplicada”. Estas mismas fuentes de la empresa sitúan el pasivo en la mitad, unos 500 millones de euros.

Según el documento, aunque en los concurosos voluntarios de acreedores “el deudor, como regla general, conserva las facultades de administración y disposición de su patrimonio”, en este caso el juez decide suspender “las facultades de administración y disposición”. El titular del Juzgado Mercantil basa esta decisión en que “la administración social ha adoptado decisiones empresariales perjudiciales para el patrimonio de la concursada, incrementando cada año el importe del pasivo”. Asimismo, porque ha constatado “numerosas operaciones de afianzamiento a favor de empresas ajenas a la concursada y sin más vínculos entre ellas [...] que los personales o familiares entre sus directivos, llegando a multiplicar por cuatro el pasivo de explotación ordinaria de la concursada”. Añade además que “la protección de los intereses de las masas, la protección y conservación de los bienes y derechos durante la sustanciación del concurso hace aconsejable aquella medida”.

El juez nombra como miembros del equipo de administradores a Angel José Fernández-Río, colegiado del

ICAM como letrado, a Luis Pérez Gil de auditor, y como acreedor, un representante de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT).

El auto concede el plazo de un mes a los acreedores para que los acreedores de Clesa “comuniquen la existencia de sus créditos”.

Fuente:  Cinco Días