Las agencias asumen que el Estado deberá salvar las finanzas de las Comunidades Autónomas

La resaca postelectoral va a ser dolorosa y no sólo para los perdedores. Las comunidades y sus nuevos ejecutivos afrontan su momento más decisivo. En el corto plazo, juegan con la imperiosa necesidad de ajustarse el cinturón, dar salida a los pagos y no exceder los objetivos de déficit. En el largo, tendrán que pensar cómo adelgazar su estructura para que esta situación de emergencia no se convierta en una enfermedad crónica. En la travesía pueden caer algunas y las agencias comienzan a barajar ya un escenario en el que el Gobierno tenga que intervenir para salvar el déficit autonómico.

“Hay un número de comunidades que es poco probable que vaya a cumplir sus objetivos. Necesitarán financiación externa adicional que implica más riesgo de refinanciación”, explica a este diario Lorenzo Pareja, director de Finanzas Públicas Internacionales de Standard & Poor’s. Por más descentralizado que sea el Estado de las autonomías, Pareja insiste en que “los riesgos en la refinanciación y las tensiones en la liquidez no son aislados. En la medida de que el sistema de financiación español incluye al Gobierno central y los regionales, los problemas de las comunidades no cumplidoras pueden afectar a todos”.

Desde la contienda electoral del 22M todas las luces de alarma se han encendido en Castilla-La Mancha. El Partido Popular denuncia un agujero público que la administración socialista de José María Barreda ha ocultado. Y ha anunciado auditorías privadas para aquellas comunidades en las que ha habido alternancia de poder. Pero hasta que todas esas acusaciones se puedan constatar con datos, hay otra región, Cataluña, donde la situación real de las arcas públicas preocupa. La Generalitat da por hecho que su déficit para este ejercicio quedará en el entorno del 2,6% del PIB, muy lejos del 1,3% marcado por el Ministerio de Economía.

“En el caso de Cataluña el problema que vemos es que si la comunidad no cumple con el objetivo del 1,3% y termina claramente por encima del 2% se generarán necesidades de financiación adicionales que se tienen que cubrir recurriendo a los bancos, las colocaciones domésticas, el crédito a corto plazo, la acumulación de pendientes de pago. Todo supone más presión sobre la liquidez”, señala Pareja.

Desde Fitch Rating, su analista para las regiones españolas Guilhem Costes recuerda que Cataluña viene de un déficit en 2010 del 3,8%. Por eso, considera “muy importante” el proceso de ajustes emprendido, con un recorte del gasto corriente del 10%. Y añade: “No hay que olvidar que si el Estado hubiera entregado el Fondo de Competitividad a esta comunidad el déficit sería más pequeño”.

Este contencioso político entre el Estado y la mayoría de comunidades por los supuestos incumplimientos de la nueva financiación autonómica –las comunidades denuncian el impago de los Fondos de Convergencia en 2011 por valor de unos 3.700 millones– puede terminar resolviéndose por pura necesidad.

Pareja cree “el Gobierno tiene incentivos para inyectar dinero” a Cataluña si alcanza un nivel de estrés financiero muy alto. En su opinión, el primer motivo es que “tiene base legal para hacerlo”. El segundo y más imperioso es que “si no lo hace y crece el riesgo de refinanciación eso afectará también a la reputación del Gobierno de España que también tiene que salir a los mercados. Esta es la base, no es un asunto político, sino que asumimos que va a producirse porque el riesgo obliga a hacerlo”.

Semestre de la austeridad
Por su peso y relevancia en el sistema autonómico está claro que si Cataluña necesita inyecciones de dinero, muchas otras también estarán abocadas a esta salida. El coste de oportunidad para España es alto porque supondría poner en riesgo la solvencia de todas las Administraciones que en el mercado comparten una misma marca: España.

Tanto Costes como Pareja coinciden en que en la segunda mitad del año se deben producir ajustes más fuertes. Y sólo pueden llegar de dos vías: recortando los gastos o subiendo determinados impuestos. Si el Estado interviene para compensar el desajuste de algunas autonomías lo más seguro es que ocurran ambas cosas.

El siguiente paso, modernizar todo el modelo
Desajuste alarmante
“Las comunidades están tomando medidas. Pero si a la bajada de los ingresos unimos las liquidaciones negativas de 2008 y 2009 son insuficientes para restablecer un ahorro bruto”, señala Costes. Es decir, si la economía no se recupera con fuerza, la recaudación actual de impuestos es insuficiente para compensar el gasto corriente y reducir la deuda.

Más responsabilidad
Costes considera que es el “momento para hablar de reformas estructurales” en el gasto de las autonomías, como las que afectan a la financiación de la sanidad o las universidades. El principal problema, no obstante, es que las regiones no han tenido incentivos para ajustar sus gastos porque sus problemas se han resuelto siempre con más dinero del Estado.

Cambios urgentes
El copago sanitario y farmacéutico, la creación de consorcios sanitarios plurirregionales para compartir servicios caros, las matrículas universitarias o el reparto de competencias entre ayuntamientos y regiones para evitar duplicidades son otros cambios urgentes que desde distintos ámbitos se demandan a las autonomías.

Fuente: Expansión