Brachfield:”La morosidad de la Administración en una quiebra del Estado de Derecho”

El último libro del Director del Centro de Estudios de Morosología descifra las últimas normas sobre impagos. “La demora comercial de las administraciones seguirá aumentando en 2011”.

Pere J. Brachfield es uno de los mayores expertos españoles en morosidad. Director del Centro de Estudios de Morosología de la Escuela de Administración de Empresas, entre otros muchos cargos, acaba de publicar su nuevo libro, el cuarto desde 2008. Se titula La nueva legislación contra la morosidad, descodificada, y es un manual que sirve de herramienta práctica para los profesionales que buscan combatir la lacra comercial de los impagos. En una entrevista con EXPANSIÓN, Brachfield analiza la coyuntura actual de la morosidad, con el foco en la Ley 15/2010 de lucha contra la morosidad comercial.

¿Se cumple ya la nueva Ley de Morosidad?
No. Esta norma no es como la Ley Antitabaco, que al día siguiente de entrar en vigor los resultados eran palpables en la calle. La ley requiere un esfuerzo por parte de las empresas y las administraciones públicas, para que se vaya implementando. Hay un periodo transitorio de adaptación, hasta 2014, y es posible que se requiera algún año más. Vamos con retraso y tenemos que ajustarnos a los plazos de pago que hay en Europa, donde la media es de 56 días (hinchada por Grecia, Portugal, Italia y España). En nuestro país la tardanza media entre empresas es de 107 días.

¿Bajarán los plazos de pago gracias a la nueva legislación?
Si no mejora la coyuntura económica, será difícil. La cultura económica influye muchísimo, y también será vital que se haga un régimen sancionador adecuado. A medida que la economía avance, los plazos bajarán. España no se está recuperando, en parte porque la política económica del Gobierno ha sido un desastre en los últimos tres o cuatro años. Nos costará mucho más que al resto, pero saldremos de la crisis, y entonces, en 2013 ó 2014, se cumplirá la ley (que obliga a abonar las facturas en 30 días en el sector público, 60 en el privado).

También gracias a la supervisión de Bruselas, con la nueva Directiva contra la morosidad. Esta norma comunitaria no cambia ni una letra de la ley española, porque Europa dice que las legislaciones con condiciones más favorables para el proveedor no se cambian. Pero el sector público, sobre todo los ayuntamientos, es difícil que cambie su marcada tendencia morosa…

Los ayuntamientos tienen un problema estructural de financiación. Y ello se ha paliado en la última década con los ingresos extraordinarios de la construcción, pero ahora los municipios se han encontrado con la caja vacía. Si el Estado acaba con las competencias impropias de los municipios, la tendencia mejorará. Si no, empeorará, porque la morosidad es un círculo vicioso, y al que le pagan tarde acaba trasladando esa demora a su subcontratista.
La propia Administración Pública incumple la ley. ¿Su demora va en aumento?

Ese incumplimiento es una quiebra del Estado de Derecho y es gravísimo. Si el propio sector público no se ajusta a las leyes [ver EXPANSIÓN del 9 de septiembre], mal vamos… Además, la morosidad del sector pública subirá en 2011, sobre todo en las comunidades autónomas y en los ayuntamientos. El peor momento de morosidad viene siempre seis meses después del pico máximo del paro. Y en 2011 aumentará el paro, así que el tsunami de morosidad no ha alcanzado su tope.

¿Y el sector privado?
Va mejorando sus plazos de pago. Por ejemplo, en el sector eléctrico, donde el pago de los materiales se está consiguiendo adaptar a los plazos legales. Los impagos van a disminuir, por la prudencia de las empresas a la hora de seleccionar los clientes con los que contratan. Se vende menos y de forma más selectiva.

La banca tiene concedidos créditos por más de 320.000 millones a promotores. Hay una parte incobrable. ¿Aumentará esto la morosidad financiera?
Las entidades financieras tienen más de 100.000 millones en créditos dudosos. Casi un 70% está concedido a promotores, constructores, comercializadoras inmobiliarias… La morosidad de la banca va a subir indudablemente, por el ladrillo. Puede llegar al 8%-9% de crédito dudoso (sobre el total concedido).
Hay tres sectores en los que las demoras son especialmente elevadas: construcción, sanidad y distribución comercial. ¿Qué perspectivas se avecinan?

La construcción de momento no tiene visos de recuperarse. Es de los sectores más elásticos cuando sube el PIB, y la economía no tirará hasta dentro de unos años. A estos sectores les costará mucho recuperarse. La sanidad autonómica no paga a tiempo porque no tiene presupuesto. La gran distribución tiende a pagar a más de 90 días, y los frescos son a 30 días, pero no cumplen, porque los cinco o seis grandes grupos de distribución imponen sus condiciones. Para eso es indispensable el régimen sancionador.

¿Y cuál es su propuesta de régimen sancionador?
Traduciría directamente el régimen francés. Tal cual. Allí, la Dirección General de la Competencia, el Consumo y la Represión del Fraude tiene capacidad inspectora y controla que los plazos de pago se cumplan correctamente. Y al que no los cumple se le sanciona. ¿Por qué funciona tan bien la ley francesa? Porque te ponen una multa de 15.000 hasta 750.000 euros por incumplirla. Hay que multar a quien incumple la ley. Francia ha logrado bajar los plazos medios de pago a proveedores de 65 a 49 días.

La nueva normativa, descodificada
Pere J. Brachfield lleva tres años frenéticos. Los más de 1.000 días que dura ya la crisis le han servido para compaginar multitud de responsabilidades como asesor, profesor, consultor, conferenciante… Además, desde 2008 ha sacado tiempo para escribir cuatro libros. El último, La nueva legislación contra la morosidad, descodificada, recién salido del horno editorial, es un manual “para que cualquiera pueda aprender” a luchar contra la morosidad de sus clientes.

“Intento traducir al lenguaje coloquial de la calle la legislación, y que pueda servir de herramienta práctica a las empresas. Todos los libros de derecho están escritos para abogados, pero éste se explica para la gente, para el autónomo de la esquina: cómo reclamar una deuda, cuándo ir a juicio, etcétera.

Políticos
¿Qué tipo de moroso son los políticos? Dos ejemplos: “Zapatero sería el zorro, que usa buenas palabras para ganarse la confianza del acreedor. Ruiz-Gallardón sería el avestruz: pretende ignorar la realidad de su situación y mete la cabeza en el hoyo”.

Fuente: Expansión.com